lunes, 27 de junio de 2016

Sobre videos

Saber es imaginar nos dice Didi ­Huberman  e   imaginar   supone   construir   una   imagen,   una   representación,   por   ello   es inevitable   que   pensemos   e   incorporemos   imágenes   en   nuestras   producciones didácticas. El valor de las imágenes en los materiales para la enseñanza radica en la naturaleza   indicial   que   le   reconocemos,     en   ese   fuerte   efecto   de   credibilidad   que recogemos de ellas por el hecho de retratar fragmentos del mundo. Nos permiten interactuar con realidades a las que no siempre podemos acceder, “hacer foco” en algunas de sus dimensiones, visibilizar un proceso, apropiarnos de los modos
sinuosos en los cuales lo real y sus saberes se manifiestan.
Las nuevas herramientas de la web 2.0 permiten que podamos generar esas imágenes y adaptarlas a nuestros contextos, propuestas y entornos virtuales. Sin lugar a  dudas, las opciones pedagógicas para trabajar con estas producciones son variadas y múltiples, potencialmente ricas para articular nuestras condiciones de sujetos visuales y  visibles. Por ello, el abordaje que sobre y a partir de las imagenes realicemos en los espacios educativos es indispensable para sumar a la formación de nuestrxs estudiantes, ya que apostamos a la formación de sujetos culturales.
Saber que podemos crear y re crear imágenes como si fueramos profesionales, nos permite abrir el juego a nuevas relaciones posibles e impensadas de los contenidos, crear escenarios y proyectar nuevos saberes. Pero sin dudas, más allá de las herramientas de edición de videos que podamos utilizar (Kdenlive o Movie Maker, entre otros)  el valor de estas producciones radica en poder compartirlas, difundirlas para que nuestras palabras e imágenes lleguen a las pantallas de quienes quieren continuar construyendo conocimiento. Para ello se pueden publicar nuestras creaciones en las plataformas de video tales como Youtube o Vimeo.


Sobre los blogs

Nuestras posibilidades de pensar y describir al mundo se han modificado vertiginosamente. Nuevos espacios, nuevas maneras de ser y hacer mediante la web 2.0 nos interpelan como sujetos culturales. Encontramos disponibles herramientas profesionales que nos permiten escribir y leer la cultura (Lessing, 2000) desde nuestro carácter de amateurs. Me gusta la idea que plantea Adolfo  Estalella  sobre los  blogs como espacios personales de comunicación orientados hacia una conversación colectiva, articulada a través de hiper enlaces y  conexiones. Estos intersticios,  que nacen con la lógica de compartir y relatar experiencias en primera persona, generan una dinámica de socialidad que permite sentirnos parte de ese espacio, explorar nuestra creatividad y animarnos a contar lo que en otros contextos no contaríamos. Los blogs nos conectan con la dimensión más individualísima de la web, pero al mismo tiempo, con la propagación de su carácter colectivo. Si miramos pedagógicamente este recurso digital, es posible reconocer su potencial para el desarrollo de acciones creativas y comunicativas, a partir de la cotidianeidad.

Por si desean aprender cómo crear blogs en  la plataforma WordPress, aquí va un tutorial: